La Fe y las Montañas

23 Jul
La Fe y las Montañas
Augusto Monterroso (micro cuento)
 
Al principio la fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario,
con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios.
Pero cuando la fe comenzó a propagarse
y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas,
éstas no hacían sino cambiar de sitio,
y cada vez era más difícil
encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior;
cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abandonar la fe
y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.
Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros,
es que alguien, muy lejano o inmediato,
tuvo un ligerísimo atisbo de fe.



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