La Madre

18 Ago

Existen muchas deudas que tengo para conmigo mismo. Una de ellas quedó saldada en estas vacaciones.

En la escuela en la que hice el bachillerato nos dejaron leer un libro clásico de la literatura soviética. Por alguna razón que no recuerdo, no lo leí pero con los comentarios de los compañeros y los comentarios realizados en clase pues simplemente supe de qué trataba la historia y su importancia en el contexto. Era importante que fuese leído por jóvenes para mostrar el valor,  la decisión y la disciplina que se necesitan para luchar por un objetivo.

El asunto quedó allí y pasaron casi treinta años. Hace algún tiempo, creo que será casi un año, cayó el libro en mis manos… y se quedó cercano a mí en el escritorio. Y ahora al preparar las cosas para el viaje lo mire y me dije… “es ahora el tiempo”.

Qué sorpresa más grande ha sido para mí el abordar su lectura a esta edad. Hace treinta años el ejemplo y el razonamiento central hubiese sido sobre el hijo pero ahora me identifiqué con la Madre.

 

Por supuesto me refiero a la obra de Máximo Gorki

La Madre

 

Lo comencé a leer en la playa e inmediatamente se me ocurrió leerlo a los niños y un par de jóvenes que me rodeaban. Pero el objetivo oculto era que me escucharan los adultos. La táctica surtió efecto. Como hacía un poco de actuación con las voces, los niños estaban atentos y los adultos escuchaban con atención por un lado, como ocupados en otra cosa.

 

En lo que quise hacer énfasis fue en el momento en que Pavel, un joven cercano a los 20 años,  toma conciencia de si mismo y cambia su comportamiento principalmente para con su Madre. Y la madre que después de vivir 20 largos años sometida a una vida de sumisión y frustración por la simple razón de que la vida es así, toma en su corazón el amor que le es brindado por esos jóvenes peligrosos. Y a sus 40 años, ya considerada vieja, inicia su compromiso con estos nuevos ideales.

 

La Madre reflexiona sobre sus conceptos sobre religión, el trabajo, la familia. Comienza a escondidas, por sentir vergüenza, a reaprender a leer. Y es un renacimiento a una vida nueva con metas, con miedos pero con valentía, decisión y compromiso. 

 

Esto es lo importante que quería recalcar a los adultos. Y surtió efecto, una madre de manera indirecta me mandó a decir que cuando acabe el libro se lo preste. Por supuesto se lo regalaré. Si uno observa esta obra sin ser sectario, más allá del sistema político, de la religión de que se trate. Creo que puedo decir que es una lección de vida.

 

Al momento de escribir estas líneas no he concluido la lectura. Seguramente agregaré mas párrafos y modificaré el texto.

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