El hermano Joan Manuel

20 Feb
Que no pensaba asistir, que no tengo dinero, que hay otras prioridades y mil cosas mas. Afortunadamente pues resulté invitado al concierto del viernes  pasado (17 de febrero) en el Auditorio Nacional. Y ya me hice bolas…. resulta que el logo de la gira es el de Serrat Sinfónico pero por alli dice Serrat 100×100. Cosa que no me importa en lo mas mínimo.
 
Serrat ha sido para mi un hermano mayor… un compañero de la vida que me ha enseñado de alguna manera poesia y música. Ambas definen una postura ante la vida.
 
Hay otros hermanos por alli pero no es el tema….
 
A Serrat a estas alturas de la vida se le perdona todo, se le acepta todo. Por ejemplo su disco Tarres… pues como que no me gustó. Pensaba que mejor interpretara lo propio no estas:

  1. TARRÉS
  2. SOY LO PROHIBIDO
  3. EN LA VIDA TODO ES IR
  4. EL ÚLTIMO ORGANITO
  5. MAZÚRQUICA MODÉRNICA
  6. YO SÉ DE UNA MUJER
  7. SABANA
  8. EL AMOR, AMOR
  9. CHE PYKASUMI
  10. LA MAQUINITA
  11. FANGAL
  12. EL CIGARRITO
  13. DE UN MUNDO RARO
  14. LA LLAMADA
 Pero hay que entenderlo….. y ahora la que me gusta mucho es la de Soy lo prohibido.

 

El concierto fue bueno, bello, agradable. La gente lo escucha con atención y hay pocos aspavientos y gritos. Pero los que hay son muy cariñosos. Se renueva en su contenido… aunque sea gracioso… la cancion de Ahora que tengo 20 años ya se transformó hace 20 años y se llamaba Hace 20 años que tengo 20 años y ahora despues de otros 20 años se llama:Hace 20 años que digo que hace 20 años que tengo 20 años. Solo a él se le ocurre.


Visiten su sitio: haciendo clock aqui

 


Una respuesta to “El hermano Joan Manuel”

  1. Iliana 22 febrero, 2006 a 21:21 #

    Serrat es para mí gran parte de mi infancia y mi primera juventud… Pero primero tengo que hacer una confesión, ahora que estamos tan en privado, jijijij… ¡yo tengo mamitis!! ¡Siiii!! Y a mucha honra!!!
     
    El otro día se lo escribía a un amigo que tuvo el detalle de compartir toda su vida, a grandes rasgos, y que se quejaba de no tener gustos ni costumbres propias sino puras herencias. Yo le decía: eso no es falta de originalidad sino es no negar la cruz de tu parroquia. Somos los que nos formamos, los que aprendimos y nos educamos en el seno de una familia. Y el eje de mi familia es, ha sido y seguramente será siempre mi madre. De ella heredé gran parte de los gustos y ahora hasta gran parte de los discos de mi infancia, entre los cuales hay un titipuchal de Joan Manuel Serrat.
     
    Si usara, me quitaría el sombrero… ¡poeta! ¡y buen músico! ¡hombre pensante y haciente, congnruente!! Qué importante eso, la congruencia… Y en su caso, qué bellamente la ha portado toda su vida.
     
    Te cuento Carlitos, en mi vida hay una música de fondo, algo siempre vivo que me acompaña, a veces ni siquiera pongo música para oír la que me suena dentro, y no es que yo "traiga la música por dentro" en el sentido que siempre se usa la frase (la verdad, en ese caso podría decir que traigo la música por fuera!), sino que dan vueltas como en loop canciones queridas, canciones que me han definido el humor, el estado de ánimo y la sensibilidad. Algunas de ellas son de Serrat.
     
    Lucía… la más bella historia de amor que tuvo y tendrá. Penélope, el mito hecho muchacha de los setentas, con su bolso marrón esperando sentadita al que llega y luego ella no reconoce. No sabes cuántas veces me quedé pensando en eso… ¿y si así nos pasa en la vida? ¿si estamos sentados esperando muy atentamente a que llegue EL o ELLA, con mayúscula, y de tanto abrir los ojos y no poner atención a nada más, nos perdemos las señales sutiles de que está sentado o sentada a nuestro lado? Qué triste… y qué posible… y qué hermoso lo retrata el señor Serrat.
     
    Y así podría seguir y seguir. La suerte del cochino que al final del camino fue esperado por la sombra fresca de una piel dulce de veinte años… sus amigos del barrio, la fiesta de su pueblo en donde madreaban a la muchacha, en sentido de "mamacita", quiero pensar, y que años después la piropeaban… jajaja… Y tantos versos que nos hizo entrañables cantados con su música, como la Boca, que tantos y tan dulces y bellos recuerdos me trae. La Boca, esa canción incluida en un disco que me regaló mi novio a los veinte años, el primer novio que se dio cuenta de que mi boca era más que labios y más que bilé rojo. Aquel que en su dedicatoria me puso: para la boca de mi novia, que además de sonreír y besar sabe decir, gritar, bendecir, acusar, expresar y orar. Y para el torrente de palabras que ha surgido de ella, y para el océano que de ella todavía falta surgir…

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