Otra de López Velarde

12 Ene

HERMANA, HAZME LLORAR…

Fuensanta:
dame todas las lágrimas del mar,
mis ojos están secos y yo sufro
unas inmensas ganas de llorar.

Yo no sé si estoy triste por el alma
de mis fieles difuntos
porque nuestros mustios corazones
nunca estarán juntos.

Hazme llorar, hermana,
y la piedad cristiana
de tu manto inconsútil
enjúgueme los llantos con que llore
el tiempo amargo de mi vida inútil.

Fuensanta:
¿tú conoces el mar?
Dicen que es menos grande y menos hondo
que el pesar.

Yo no sé ni por qué quiero llorar:
será tal vez por el pesar que escondo
tal vez por mi infinita sed de amar.
Hermana:
dame todas las lágrimas del mar…

Una respuesta to “Otra de López Velarde”

  1. Iliana 15 enero, 2006 a 3:17 #

    Me acordé de esto al leerte:CANTIGA PARA LA HERMANA ESTHER ¿Qué de voz y de mí, señora,qué de vos y de mí dirán? De vos dirán, mi señora,la merced que me hacéis,y que cosa justa esquerer a quien os adora;y que siempre como agoramuy fuerte y firme os verán.¿Qué de vos y de mí, señora,qué de vos y de mí dirán? (Del Cancionero general, Amberes, 1557) Esta es la frontera de la luz,estas mis manos que germinan.Este es el grito que centelleacomo luciérnaga en el fondo del deseo. He aquí el cansancio,el ronco viento en la garganta del mundo,la atadura del cielo,la terca pesadumbre. Aquí se pervierte la ternura. DEL MÁS ARTERO de mis actos,de mi más profundo vuelco,de las calles y el verano mordido por la prisa,de esta espera /entera,intento salpicar las muertes de la ira. Hoy no te invoco, hermana,para consagrar la Luz que germina en tus pupilas,hoy no te digo el aire,ni el pueblo que transpira en la memoria,hoy no te hurto el suspiro ni el pañuelo. Hoy me partiste el alba,le diste un puñetazo a los espejos. Hermana.Amada.Mi Señora.Espía de Dios.Qué sencillo es sermonear: la vida es un transcurso,una enseñanza.El dolor-insiste-es señal de alegría, porque después es un recuerdo,un pequeño grano de sal en la memoria. Qué sencillo es habitar el díaoloroso a patio de convento,qué fácil es reflexionarcuando no golpea el mundo. A ver, Amada,la que Dios fizo delicada.Te reto a que deambules por el desastre diario,a que entregues tus carnes a la ira,al bocado que duele cuando no se tiene. A ver, hermana,pecadora que hueles a salmos y aleluyas.A ver. ¿Soy tu burla, tu espejo, tu cilicio?Soy tu hombre, tu espera, tu berrinche.Por eso ven al sol, al viento,a lo mejor del tumbo,a la vieja, terca, ansiosa contradiccióndel hombre enamorado. Bendiga Dios tus ojos, tu vista, tus pupilas.Mendigo yo tus muslos, tu vientre, tus pezones.Bendiga el Señor tu mente, tu camino.Te pida yo el dolor la boca, los rubores,tus rizos, tu sangre, tu maraña. Porque hoy perdí mi viejacapacidad de amar, de darme al mundosereno, solidario.Perdí mi voz, mis verdes ramasy no tengo la brisa, mariposas, ni montañas.Ni siquiera ese color de mar que me embelesa. Yermo de ti,a punto de la queja y la agonía,la noche incendia el horizonte. TODAVÍA RECUERDO: luego de los besos,Noticias del pueblo y otros dimesTe quejabas, mentirosa, de la fiebre.Hablaste de una Revelación, del Niñobuscando tu consuelo.Y preparaste el cebo, abonaste el terrenopara que mi corazón, idiota, se tragara los anzuelos: "te vuelvo a repetir:yo te amo,aun habiendo jurado no querer a ninguna otra personamás que a mi Cristo Jesús,pues nadie más que Él sabe que te adoroy a pesar de esoyo renuncié a tu amor para seguirloy demostrarle que lo amo también". Me conmueve tu verbo.Me rasga el corazón, me precipita.Cómo luchar ahora,cómo enfrentar tus genes, tu memoria,cómo volcar el Símbolo, su rastro, sus alcances. ¿Te acuerdas de la iglesiaque persiste en nuestro pueblo?La aborrezco, me emperro: la destruyo,porque todo lo que huela a rezos, a ceras y conventosme llega, me llaga, me punza, me encabrita. Ahora soy un brujo, un huracán, un ocelote.Un nahual convertido en este monte,en caimán, en puma, en bruma. Soy la garra que gruñe en esta selva,soy un tapir husmeando entre los mangles. Soy un mono,tarántula, serpiente,alcaraván picoteando los oídos. Te reto a que me sigas,me trepo en tu recuerdo.Husmeo tus plantas, tus piernas, tu cadera.Muerdo tu vientre, lamo tus pezones.Me vengo como una larga daga. Soy la araña columpiándose en la pared de tu retiro,soy el viento que apaga veladoras,soy el gallo que quiebra tus salmos y oraciones,soy el ansia dormida/eterno quiste que sangra en tu regazo. Te reto a que respires la violencia de mi cuerpoy reposes, jadeante, entre mis piernas.Te invoco a que zozobresy que tu vulva se estremezca complacida. Escápate, retoza, vuelve pronto. Rompo la espuma.Escupo. Que doblen las campanas. México, D. F., abril 1º. de 1981. ÓSCAR WONG

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